BREVE RESEÑA
El concepto del honor parece hoy en día desfasado – diríase que en exceso – pero para Conrad es un tema central en su obra, al igual que lo fue el sentimiento de culpa, analizado en detalle en Lord Jim.
Un confuso incidente, con pinta de malentendido, deriva en un enfrentamiento que termina siendo épico porque los contendientes se enfrentan con valor y nobleza, pero también absurdo, pues ni tenía mucho sentido empezarlo, ni después alargarlo tanto en el tiempo.
Los dos húsares – Feraud y D’Hubert – no se parecen en nada, pero si bien el primero hace el papel de empecinado, tampoco el otro es capaz de detener la sangría, lo cual conlleva que esta novela corta posea ciertos matices irónicos.
Hay algo de kafkiano en el hecho de que D’Hubert no llega nunca a comprender el motivo real de la ofensa cometida.
Sin perder la profundidad psicológica que va totalmente adosada a su obra, se trata de un libro de fácil y agradable lectura, carente de la densidad de otras de sus novelas más notables.
Cabe decir también que está basado en un hecho real acontecido en el ejército francés.
El cineasta británico Ridley Scott se basó en ella para dirigir su primer largometraje, premiado en Cannes, una hermosa película ambientada a la perfección.
Como final del comentario, no quiero dejar de comentar la sorpresa que me produce que Conrad desdeñara a Dostoyevski del modo en que lo hacía, teniendo ambos en común el estudio de la condición humana. Es probable sin embargo que se tratara de un sentimiento “antiruso” en general, dado el clima de nacionalismo polaco – y por tanto contra el zarismo – en el que creció. Según él mismo confesó a Bertrand Russell, de los rusos solo admiraba a Turguénev, precisamente el más occidental de todos ellos.
A muchos nos habría gustado ser Conrad – escritor favorito, sin ir más lejos, de Arturo Pérez-Reverte – y vivir algunas de sus fascinantes aventuras. A falta de eso, nos conformamos con leerlas. Los duelistas, también titulado El duelo y Un asunto de honor, es, sin duda, una excelente puerta de entrada para conocer su obra.
«Entre los dos jóvenes oficiales había surgido un serio altercado, algo lo suficiente grave para cubrirse con el misterio, algo de la más trascendental importancia. Para saldar su violenta pendencia estos hombres no habían vacilado en exponerse a la muerte y al descrédito en el comienzo mismo de su carrera».
SINOPSIS
En el contexto de las guerras napoleónicas, el oficial de caballería D’Hubert recibe la orden de su general de detener a Feraud, de su misma escala militar, un tipo fogoso que acaba de cometer una falta disciplinaria.
El hecho de que esta detención se produzca de forma pública y ante muchos ojos, en el salón de una casa importante de Estrasburgo, genera en Feraud un sentimiento de ofensa que le lleva a retar a duelo a un incrédulo D’Hubert.
Los años pasan, incluso ellos progresan en sus carreras militares, pero en los momentos de paz siempre vuelven a encontrarse y enfrentarse.
Ni siquiera cuando Napoleón ya no está, ese fuego de extingue en Feraud. Hasta el lance final, con pistolas.
BIOGRAFÍA
Józef Teodor Konrad Korzeniowski, Joseph Conrad, nació en Berdichev (antigua Polonia, actual Ucrania) en 1857. De familia noble, quedó huérfano siendo aún niño. En plena adolescencia abandona la Polonia ocupada por los rusos y viaja a Marsella, donde cumple su anhelo de hacerse a la mar como marinero.
Entre sus primeras aventuras cabe destacar un confuso y nunca confirmado incidente, alentado por el propio Conrad, que incluye apoyo a carlistas mediante venta de armas e intento de suicidio tras enamorarse de una joven tolosarra.
Posteriormente, se une a un mercante inglés, llegando a obtener la nacionalidad británica y el título de capitán. Durante varios años continúa viajando, sobre todo por África, Asia y la costa de Sudamérica.
La segunda parte de su vida la dedicó a escribir acerca de lo que más conocía y amaba, los viajes y el mar, del que dijo que la única libertad y paz real empiezan a cinco millas de la costa más próxima.
Dotó a sus narraciones de una profunda carga psicológica, estudiando a fondo temas como la soledad, la rectitud moral o la resistencia a la adversidad. Nostromo, Los duelistas, Victoria, El agente secreto y sobre todo Lord Jim y El corazón de las tinieblas – que sirvió de inspiración a Coppola para el film Apocalypse Now – son algunas de las obras más reconocidas de su impresionante producción, escrita íntegramente en inglés, su tercera o cuarta lengua, que llegó a dominar a la perfección, pero la cual hablaba con notable acento. Minucioso, perfeccionista, Conrad escribía con gran sufrimiento, según él mismo confesaba.
Sin alardes ni descripciones superficiales Conrad consigue llegar al lector, al que, como contrapartida, le exige toda su atención. En cada lectura se descubren nuevos matices porque su escritura – en ocasiones densa – es perfecta, no sobra nunca ni una sola palabra, y cada una de ellas es siempre la más adecuada.
Murió de un ataque al corazón en 1924. La inscripción de su lápida, en el cementerio de Canterbury (Kent), refleja mejor que nada su existencia: «El sueño tras el esfuerzo, tras la tempestad el puerto, el reposo tras la guerra, la muerte tras la vida harto complacen.»


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